ayer me citó maquita para mojar entre risas y buen rollo la suma de uno más en su dni. el lugar prometía, de nombre angélika, así, tal cuál, como la autora de la obra que me llevó a ver a su teatro. y entre colegas de siempre -colegas de cumple en cumple, de celebración en celebración, que es como más mola reencontrarse-, andábamos charlando de lo divino y de lo humano, fumando como en las américas, fuera del local, y mojando nuestras sonrisas en espuma cervecera. cubrí mi bolso-bandolera con mi chupa encapuchada liá, a dos centímetros de nuestros diálogos, y mientras andábamos distraídos, dos chavalitas como tú y como yo se entretenían de safari.
no sé por qué oportuna intuición, de pronto, miré hacia donde estaban mis enseres, para, con todo mi asombro, advertir como una de las tipas hacía un gesto raudo con su mano, una pillada a tiempo, pensé. ¡quéhijadeputa!, me quedé toa bloqueada y con mi verborrea en modo mute, y de un solo y violento gesto cogí mis pertenencias, mientras avisaba a mis contertulios del lío. en un segundo las tipas se fueron del lugar sin que yo hubiera dicho esta boca es mía, y, aunque cabreada, me sentí aliviada porque no hubiera llegado la sangre al río y el recuento de mis pocos bártulos fuera a mi favor.
a la media hora, una de las amigas de maca daba la alarma: su bolso -llaves de su casa, llaves de casa de sus padres, móvil, dni, carné de conducir, tarjetas de crédito y...las putas llaves del buga-, había volado con las dos pájaras esas que salieron de caza.
joder. si hubiera reaccionado cuando las pillé con las manos en mi masa, hubiérase organizado un buen festival y no se hubieran salido con la suya. la pobre a la que dejaron con cara de tonta y sin todas sus cosas había venido en coche desde usera, así que con toda la alegría chafada y a media noite, le tocaba poner denuncia en comisaría y viaje de ida y vuelta para, una vez cogido un segundo juego de llaves, poderse ir de nuevo a su casa en su coche.
¿qué ganaron las dos chorizas? un bolso que seguramente no era muy valioso, pero que guardaría un montón de historias para su dueña, ni un duro en efectivo, y un porrón de plásticos que fueron anulados oportunamente. ah, también un móvil con toda la agenda de su dueña....y supongo que un poco más de maña para la próxima noche de mangoneo.
enfinpilarín. atenzione en los momentos de desahogo noctambular, que hay manos que aunque no sean todo lo rápidas que debieran, aún pueden agarrar con sus zarpas un trocito de intimidad.
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